miércoles, 5 de mayo de 2010

ADENOMATOSIS PULMONAR OVINA (APO)

La adenomatosis pulmonar ovina (APO), también conocida como adenocarcinoma pulmonar ovino, jaagsiekte o carcinoma pulmonar ovino (CPO) es una neoplasia maligna pulmonar y transmisible (viral) de las ovejas y, con menor frecuencia, de las cabras. Es la neoplasia maligna pulmonar más común en las ovejas y esta presente en muchos países del mundo, aunque esta ausente en Australia y Nueva Zelanda y se ha erradicado de Islandia.

Se han relacionado etiológicamente con la APO varios virus diferentes, incluyendo un herpesvirus y un lentivirus, que se han logrado propagar a partir de tejido tumoral. Sin embargo, el primero no tiene ningún papel etiológico en la APO y el segundo presenta características de los lentivirus no oncogénicos. Recientemente se ha demostrado que la APO está causada por un betaretrovirus que aún no puede cultivarse in Vitro, pero que ha sido clonado y secuenciado. Para referirse a este virus se utiliza el término retrovirus de la jaagsiekte ovina (JSRV).

La enfermedad es mortal y se caracteriza clínicamente por seguir un curso crónico con signos respiratorios y pérdida progresiva de estado de la condición corporal. La mortalidad puede llegar al 50% de la majada en los estadios recientes de la introducción de la APO. Los tumores pulmonares tienen tamaños variables y pueden llegar a ocupar completamente uno o más lóbulos pulmonares.

El diagnóstico definitivo de la APO se basa en la histopatología de las lesiones pulmonares, no existiendo hasta el momento prueba de diagnóstico en el animal vivo. La erradicación se obtiene únicamente con la eliminación del total de los animales de la majada.


EPIDEMIOLOGíA

Todas las categorías de animales son susceptibles a la infección, en especial los corderos por estar en mayor contacto con las madres, Sin embargo, debido al prolongado período de incubación, la enfermedad clínica se observa con mayor frecuencia en animales adultos.

Las pérdidas económicas por APO pueden ser muy altas cuando la enfermedad recién aparece en una majada. Por ejemplo, cuando la APO fue introducida en Islandia algunas majadas tuvieron porcentajes de mortalidad anual del 50 al 80%. Pero cuando la enfermedad es endémica, la prevalencia baja; por ejemplo en Escocia las pérdidas en rodeos afectados varían entre el 2 y el 10% anual.

Durante la vida comercial de una majada infectada la APO clásica puede asociarse con hasta el 50% de la mortalidad, presentando APO el 20% de los animales descartados. No existe este tipo de información en relación a la APO atípica. Debido a los mecanismos de transmisión citados arriba hay una estrecha relación entre el hacinamiento y la presencia de la APO.

No hay evidencias que el clima juegue un rol importante en la presencia y transmisión de la enfermedad. Toda la información epidemiológica existente hasta el momento sobre APO se basa en diagnósticos clínicos y patológicos, pero se desconoce la prevalencia de animales infectados asintomáticos o que no presentan lesiones. Nuevas técnicas de diagnóstico, como es el caso de la PCR, serán de gran ayuda en la obtención de datos epidemiológicos sobre animales con infección subclínica con JSRV.

La APO está ampliamente distribuida en ovinos de muchos países del mundo, pero es menos frecuente en caprinos. Ha sido diagnosticada en Alemania, Holanda, Grecia, Escocia, Suiza, Dinamarca, Chile, Perú, México, Brasil, Canadá, USA, India, Togo, China, Malasia, Kenya y Sudáfrica. En Argentina, se han comunicado casos de APO en las provincias de Córdoba, Jujuy y recientemente, Río Negro.

La APO tiene una incidencia variable a lo largo del mundo: es insignificante en USA, no ha sido identificada en Australia y Nueva Zelanda, pero es económicamente importante en Sudáfrica, Escocia y Perú.

Un ejemplo de epidemia de APO es la experiencia sufrida por Islandia durante la década de 1930. La enfermedad empezó en 1933 en un establecimiento que habla importado carneros de Alemania y la diseminación de la enfermedad involucró 30% de los ovinos del pais. Entre 1936 y 1938, Islandia tuvo 50 a 80% de mortalidad en algunos rebaños de ovinos por APO. La enfermedad fue erradicada de Islandia en 1952 a través del sacrificio y destrucción de todos los animales de las majadas infectadas, seguido por la desinfección del ambiente.

Es frecuente la presentación de neumonía progresiva ovina (Maedi – Visna) en forma concurrente con la APO, por lo cual el Maedi – Visna debe considerarse como diagnóstico diferencial de APO.


SIGNOS CLINICOS

El período de incubación en animales con APO natural es prolongado, de modo que raramente se observan signos clínicos antes de los 2 a los 4 años de edad, aún habiendo lesiones pulmonares desde bastante antes de observarse los signos clínicos. En animales experimentalmente infectados. Tanto los signos clínicos como la aparición de lesiones pulmonares aparecen entre los 5 y los 12 meses de edad. En general cuanto más jóvenes son los animales al momento de la infección, más rápido aparecen los tumores, Algunos autores describen dos formas de APO, una denominada clásica y otra atipica, aunque otros sostienen que estas dos formas de la APO no son más que distintos estadios clínicos de la misma enfermedad.

La forma clásica se caracteriza por ser una afección respiratoria afebril con pérdida progresiva de peso. Hay aumento de la frecuencia respiratoria y respiración abdominal, dependiendo la gravedad de estos signos del grado de compromiso pulmonar; en casos avanzados se pueden escuchar sonidos agudos y húmedos a la auscultación o aún con el oído desnudo.

Los signos respiratorios se hacen más evidentes con el ejercicio. Una característica fundamental de la forma clásica de la APO es la acumulación de liquido dentro del tracto respiratorio, que puede fluir por la nariz al bajar la cabeza de los animales, lo que constituye el signo clínico más característico de la enfermedad, conocido frecuentemente como el signo de la" carretilla.

El apetito se mantiene a pesar de la marcada pérdida de peso. La muerte ocurre inevitablemente, en general en forma súbita, y en muchos casos debido a neumonía complicada por Pasteurella hemolítica.

En la forma atípica de la APO los signos clínicos son similares a los de la forma clásica pero menos severos y no hay acumulación de fluidos dentro de las vías respiratorias, por lo que el signo de la carretilla es negativo.


ETIOLOGIA

El agente etiológico de la APO es el retrovirus Jaagsiekte de las ovejas (JSRV). La clasificación vigente de los retrovirus (RV) descansa mayormente en la comparación de la organización genómica y las secuencias nucleotidicas de sus miembros. En base a estos criterios se determinó que el JSRV se halla estrechamente relacionado con RV de los tipos D y B, cuyos miembros prototipos son el virus Mason – Pfizer de los primates (MPMV) y el virus del tumor mamario del ratón (MMTV), respectivamente.

Hasta el presente, no ha sido posible propagar el JSRV en cultivos celulares mediante las técnicas tradicionales. Debido a esta restricción, los estudios iniciales sobre el JSRV se basaron en la recuperación de virus a partir de lavados pulmonares o extractos de tumor de ovinos natural o experimentalmente infectados. Utilizando este material como inóculo, la enfermedad ha sido reproducida experimentalmente en ovinos.

Recientemente, la disponibilidad de clones infecciosos ha proporcionado nuevas herramientas para el análisis de la infección por el JSRV. Estos clones han sido utilizados para transfectar líneas celulares y obtener progenie viral. Además, cuando se inoculó virus obtenido de esta manera en corderos, se reprodujo la APO deduciéndose que el JSRV es necesario y suficiente para inducir la enfermedad.

Se estima que el ciclo replicativo del JSRV sigue el patrón general de los RV (penetración en la célula blanco, conversión del ARN genómico viral en ADN de doble cadena (retrotranscripción), integración del ADN viral en los cromosomas celulares (el genoma viral insertado se denomina provirus), expresión (transcripción y traducción) de los genes virales y generación de ARN genómico viral a partir del provirus, ensamblaje, gemación, y terminación (clivaje de proteínas de la cápside).

El análisis del genoma del JSRV muestra la estructura de un RV simple, con longitudes de secuencias de 7.462 y de 8.700 nucleótidos según distintos estudios. Además de los marcos de lectura típicos de los RV (gag, poI y env), el JSRV contiene un marco de lectura conservado en distintos aislamientos, orf-X, cuya función se desconoce. El JsRV posee más de un 95% de similitud a nivel de aminoácidos con otro RV D y B de los ovinos, el virus del tumor nasal enzoótico (ENTV).

A lo largo de su historia evolutiva, algunos RV han infectado células de la línea germinal del huésped, incorporándose al genoma del mismo sin producir enfermedad y permitiendo por lo tanto, que el huésped sobreviva. En estas condiciones, el provirus es heredado por la descendencia siguiendo las leyes mendelianas. Para diferenciarlo del virus que circula extracromosómicamente por la naturaleza (virus exógeno), estos provirus han recibido la denominación de RV endógenos.

Aunque los RV endógenos pueden presentar actividad transcripcional (y potencialmente producir algunos componentes virales), son en general defectuosos debido a la acumulación de mutaciones o deleciones en el genoma y, como consecuencia, son incapaces de generar nuevas partículas virales.

Recientemente, el uso de técnicas de biología molecular permitió detectar diferencias entre las secuencias nucleotídicas de los genomas de las formas exógenas y endógenas del JSRV, concentrándose la mayoría de ellas en la región U3 del LTR.

El LTR es la secuencia del genoma de los RV que regula la expresión génica viral. En ADN extraído de lesiones pulmonares de animales con APO se encontraron secuencias de ADN viral características del JSRV exógeno. Estas secuencias no se encontraron en pulmón de animales normales o de otros tejidos de animales con APO.

Estos resultados sugieren que el JSRV exógeno se asocia específicamente con la oncogénesis en la APO. Se han detectado entre 15 y 20 locus de provirus endógeno en todos los individuos examinados de 13 razas de ovinos domésticos y 6 de cabras clínicamente normales. Además, miembros salvajes del género ovis muestran patrones de integración viral similares a las razas ovinas domésticas analizadas.

Lo mismo ocurre entre cabras y otras especies del género capra. Aparentemente los JSRV endógenos de cabras y ovejas están estrechamente relacionados entre sí, pero las diferencias en los patrones de restricción entre ambos sugieren que la amplificación a partir de virus fundadores dentro de los genomas respectivos ocurrió luego de la divergencia de cabras y ovejas desde un ancestro común 4 a 10 millones de años atrás.


TRANSMISIÓN Y PATOGENIA

La APO se transmite principalmente por la vía respiratoria tanto en forma natural como experimental. Es posible que los animales infectados liberen partículas virales con la respiración aún antes de desarrollar sintomas respiratorios. En estadíos posteriores de la enfermedad, se liberan grandes cantidades de virus con los fluidos nasales, especialmente durante la alimentación, cuando los animales tienen la cabeza baja.

Los fluidos acumulados en las vías respiratorias producen tos y estornudos los cuales, al generar aerosoles, potencian la transmisión del JSRV. Esto explica porque el confinamiento con alimentación en comederos y bebederos, como es el caso de los rodeos lecheros, facilita la transmisión de la APO. No existen pruebas de que el JSRV se transmita por semen, calostro o vía digestiva y la falta de evidencias epidemiológicas sugiere que estos mecanismos no son importantes en la transmisión de la enfermedad.

La mayoría de los autores coinciden en afirmar que la transmisión vertical no existe, o que por lo menos no es importante desde el punto de vista epidemiológico. Un estudio realizado por Parker et al demostró que embriones provenientes de ovejas sanas cruzadas con carneros infectados con el JSRV y viceversa, al ser transplantados a madres sanas, no desarrollaron la enfermedad, lo cual sugiere que el transplante embrionario es una buena herramienta para obtener corderos sanos de padres infectados.

Se cree que la forma de introducción de la APO en majadas o países libres de la misma, se produce exclusivamente por medio de la introducción de animales vivos infectados. Debido a la falta de métodos diagnósticos in vivo que permitan detectar y eliminar los animales infectados, los riesgos de contagio son grandes con la introducción de animales. Esta última característica diferencia a la APO de otras infecciones retrovirales como Maedi – Visna, la cual, al desarrollar inmunidad humoral, puede ser detectada en los animales vivos. Diversos estudios han demostrado que la transmisión de la APO del ovino al caprino es posible tanto experimental como naturalmente, aunque la prevalencia de la enfermedad en el caprino es mucho menor que en el ovino.

Los sitios de replicación del JSRV se han estudiado utilizando técnicas inmunológicas, bioquímicas y moleculares. El empleo de anticuerpos contra la proteína mayor de la cápside viral del JSRV en ensayos de ELISA e inmunohistoquimica demostró que este virus se replica activamente en las células epiteliales tumorales, originadas de los neumocitos tipo 2 alveolares y de las células de Clara bronquiolares.

El empleo de métodos sensibles de detección como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), permitió determinar la presencia de ADN proviral y ARN del JSRV en varios tejidos linfáticos de animales con APO, aunque en niveles inferiores de los detectados en el tejido tumoral. El análisis de distintas poblaciones celulares purificadas a partir de los ganglios mediastínicos reveló la presencia de provirus exógeno en macrófagos, linfocitos B y, en menor medida, en linfocitos T CD4+ y T CD8+.

Estudios cinéticos realizados tras la infección experimental con el JSRV demostraron que el provirus se detecta en las células mencionadas antes de que se desarrollen los tumores. El significado de estas observaciones en la patogénesis de la enfermedad aún no es claro, pero se cree que la infección de células linfoides y fagocíticas podría interferir con la función normal de las mismas y afectar la respuesta inmune, un fenómeno frecuente en otros RV.

La mayoría de los casos naturales de APO son acompañados por linfocitopenia CD4+ y neutrofilia, niveles indetectables de anticuerpos y mayor susceptibilidad a infecciones bacterianas secundarias, lo cual sugiere un estado inmunocomprometido. Tal estado podría jugar algún rol en la oncogénesis. Diferentes observaciones in vivo e in Vitro sugieren que el receptor celular para el JSRV es común a una, variedad de tipos celulares.

Cuando se utilizó virus obtenido por transfección de un clon proviral para infectar cultivos celulares, se observó que líneas celulares ovinas de muy diverso linaje son susceptibles la infección. Entre estas se encontraron células derivadas de testículo, plexo Coroideo, intestino y cornetes nasales. Estos resultados sugieren que el receptor para el JSRV esta ampliamente distribuido en los tejidos ovinos. Trabajos recientes sugieren que el receptor celular para la entrada del JSRV a la célula es una proteína anclada a la membrana vía glicosilfosfatidilinositol (GPI) denominada HYAL cuya función se desconoce.

La razón por la cual el virus se replica a altos niveles en células epiteliales pulmonares dependería, al menos parcialmente, de una actividad preferencial en estas células de los elementos de control de expresión génica viral. Se desconoce el mecanismo por el cual el JSRV induce carcinoma pulmonar. Los RV oncogénicos inducen tumores por dos mecanismos generales:

a. Los RV transformantes agudos portan en su genoma un oncogen cuya sola expresión inicia la transformación célula.

b. Los RV no agudos no portan oncogenes pero pueden inducir tumores mediante la activación insercional de protooncogenes posterior sobre expresión del producto de los mismos.

El JSRV es capaz de producir tumores después de tan solo 10 días de la infección inicial, sugiriendo la presencia de un oncogen. Sin embargo, este virus carece de secuencias nucleotidicas asociadas con oncogen es conocidos. Experimentos in vitro demostraron que la introducción de secuencias virales correspondientes al gen env en fibroblastos cultivados induce la aparición de focos de transformaciones. Tratándose de un gen estructural cuyo producto participa en la entrada del virus a la célula, esta observación es sorprendente y sugiere un mecanismo novedoso por el cual un oncovirus promueve la transformación celular.

Además, como se mencionó anteriormente el receptor que interactúa con env es una proteína de membrana anclada vía GPI. Varios productos que median señales mitogénicas pertenecen a esa categoría. Se requieren experimentos adicionales para comprobar el potencial oncogénico del gen env in vivo. Se ha demostrado que la proteína env del JSRV promueve la entrada del virus en células de humanos, ovinos, bovinos, monos, perros y conejos, pero no en ratones (silvestres o de laboratorio), ratas o hamsters.

Esta capacidad de env de promover la infección de células humanas en cultivo podría ser relevante para la epidemiología del cáncer de pulmón humano, especialmente en áreas donde la APO es endémica. Aunque no existen pruebas para involucrar al JSRV en los carcinomas humanos, algunos autores advierten que la posibilidad no debería ser descartada dada la etiología viral de APO y de algunos carcinomas de pulmón humanos.

Se ha hipotetizado que la falta de evidencia de infección por el JSRV en humanos podría deberse a la carencia de inmunoreactivos para detectar la infección humana, a la incapacidad de algunos elementos replicativos virales de funcionar en células humanas y/o al desarrollo de una fuerte respuesta inmune que elimine al virus del cuerpo.

Se especula que este último fenómeno no ocurre en ovinos debido al desarrollo de tolerancia hacia antígenos del JSRV, inducida por secuencias endógenas presentes en el genoma ovino. En un estudio inmunohistoquímico, utilizando antisuero dirigido contra proteínas de la cápside del JSRV para analizar tejidos tumorales pulmonares humanos, se detectó tinción positiva en el citoplasma de células neoplásicas alveolares en un considerable porcentaje de las muestras, indicando que algunos tumores pulmonares humanos podrían estar asociados con un RV relacionado al JSRV.

El estudio del JSRV tiene alto interés para la medicina humana ya que produce en ovinos con APO los mismos cambios clínicos, macroscópicos, histológicos y ultraestructurales que el carcinoma bronquioalveolar humano.


HALLASGOS ANATOMOPATOLOGICOS

Si bien los tumores de la APO se observan en su mayoría en animales de varios años de edad, los mismos pueden observarse ocasionalmente en animales muy jóvenes y se han observado lesiones pulmonares de esta enfermedad en animales de hasta 2 meses de edad.

En la forma clásica de la APO, a la necropsia se observan masas firmes individuales o múltiples, grisáceas con una ligera tonalidad púrpura, que afectan principalmente las partes ventrales de los pulmones y están generalmente rodeadas por pequeños nódulos tumorales satélites. Los tumores están generalmente separados del parénquima pulmonar normal por una delgada zona de enfisema y pueden medir desde 0.5 hasta varios cm de diámetro ocupando la totalidad de los lóbulos diafragmáticos.

Generalmente las lesiones pulmonares son bilaterales, aunque no necesariamente la extensión de las mismas es igual en ambos pulmones y se describen también masas tumorales intrabronquiales. La superficie de corte de los tumores es húmeda y puede haber fluido saliendo de los bronquiolos. Una característica importante de esta forma de APO es la presencia de fluido espumoso, blanco, en las lesiones pulmonares, aún en las muy pequeñas.

En estadíos más avanzados, este fluido se encuentra también en los grandes bronquios y en la tráquea. Los pulmones afectados son considerablemente más grandes y pesados que lo normal, colapsan poco al abrir la cavidad torácica y suelen apreciarse las marcas de las costillas sobre la superficie pleural.

En la forma atípica, los tumores aparecen como nódulos duros esféricos o estrellados, blancos, solitarios o múltiples, con superficie de corte seca y se distinguen claramente de los tejidos sanos de alrededor. La ubicación es generalmente similar a la de la forma clásica de la APO, pero la presencia de fluidos no es un cambio importante en esta forma de la enfermedad. En ambas formas puede observarse pleuritis sobre la superficie de los tumores que generan adhesiones con la pleura parietal.

Otro hallazgo común en las zonas tumorales y adyacentes, son los abscesos y otras infecciones bacterianas secundarias que complican el diagnóstico. Este es un dato importante a tener en cuenta al revisar pulmones con sospecha de pasteurelosis dado que estas lesiones agudas pueden enmascarar las lesiones de APO. En ambas formas de la APO pueden ocurrir metástasis en los ganglios linfáticos mediastínicos y/o bronquiales, aunque esto no es frecuente. Por ejemplo, sólo en 1 de 12 casos de APO en los que se examinaron los ganglios linfáticos mediastínicos, se hallaron metástasis adenomatosas.

Histológicamente, tanto la forma clásica como la forma atípica de la APO se definen como adenocarcinomas papilares o hacinares. A veces las papilas se proyectan dentro de la luz de los alvéolos y puede observarse también proyección intrabronquial. Se observan células cuboides o columnares tapizando los alvéolos y bronquiolos. Los estudios de microscopía electrónica demuestran que estas células tumorales que tapizan los alvéolos derivan de los neumocitos tipo 2, mientras que las que se encuentran en los bronquiolos derivan de las células de Clara.

Dentro de los tumores pueden observarse nódulos de tejido conectivo laxo inmerso en mucopolisacáridos. Los focos neoplásicos están sostenidos por un delgado estroma de tejido conectivo donde se encuentra un pequeño número de células inflamatorias mononucleares. En la forma clásica, los alvéolos no neoplásicos adyacentes a los neoplásicos están llenos con grandes macrófagos; esta característica es llamada lesión para-adenomatosa. En la forma atípica el estroma está severamente infiltrado por células inflamatorias mononucleares (linfocitos y plasmocitos) y tejido conectivo.


DIAGNÓSTICO

En majadas donde se conoce previamente la presencia de la APO, se puede establecer un diagnostico presuntivo por medio de los síntomas clínicos de una enfermedad afebril con trastornos respiratorios y pérdida progresiva de estado. El signo de la carretilla. Descrito en la sección de signos clínicos es un buen indicador diagnostico cuando está presente, pero no descarta la enfermedad si es negativo. A la necropsia los tumores son muy característicos aunque cuando están complicados con neumonías bacterianas secundarias pueden presentar una apariencia confusa.

El diagnóstico definitivo de la APO debe basarse en la histopatología de las lesiones tumorales de pulmón. Si no se observan tumores macroscópicamente, pero se sospecha la enfermedad se deben tomar por lo menos dos muestras de cada lóbulo pulmonar para exámen histológico. La presencia del JSRV puede demostrarse también en las células tumorales por medio de técnicas inmunohistoquímicas.

Hasta el momento no hay métodos de laboratorio confiables para realizar el diagnóstico en animales vivos en forma rutinaria. Se desarrolló una técnica de ELISA para la detección de anticuerpos contra el JSRV pero la misma no ha sido evaluada con sueros de status conocido, por lo que sus posibilidades diagnósticas son dudosas.

Se han evaluado otros métodos auxiliares de diagnóstico como la ecografía, pero sin que hasta el momento se hayan obtenido resultados definitivos. Recientemente se ha desarrollado una técnica de PCR para detectar la secuencia del JSRV exógeno y se ha podido detectar este virus en sangre de ovinos sin alteraciones clínicas ni patológicas que estaban en contacto con animales afectados y en corderos experimentalmente infectados con JSRV.

Si bien estos resultados son prometedores y sugieren que esta técnica de PCR podría utilizarse para detectar animales infectados en estadíos preclínicos de APO, la técnica no ha sido aún evaluada extensiva mente y no se la puede considerar aún como un método de diagnóstico de rutina.


TRATAMIENTO Y CONTROL

No se conocen hasta el momento tratamientos efectivos para la APO. Se puede reducir la prevalencia de la infección en la majada por medio del descarte de animales sospechosos; esto incluye animales con pérdida de peso progresiva y/o síntomas respiratorios sin explicación aparente o que no responden a tratamientos convencionales.

Debido a que la progenie de ovejas infectadas suele desarrollar APO, es recomendable descartar también estos corderos. Sin embargo, debe tenerse presente que si bien estas medidas ayudan a disminuir la prevalencia de la APO, no llevan a la erradicación de la misma.

La única forma de erradicar completamente la enfermedad de una majada es por medio de la eliminación total de los animales y el repoblado con animales provenientes de establecimientos libres, como en el caso de la epidemia de Islandia.

La transferencia de embriones provenientes de padres infectados transferidos a ovejas sanas parece ser un método seguro para obtener corderos libres de APO. Sin embargo, aún no ha sido definitivamente demostrado que los corderos provenientes de embriones obtenidos de animales infectados sean completamente libres de infección. Se ha sugerido que métodos sensitivos como la PCR podrían esclarecer la situación de estos embriones.

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